Una histórica marca de electrodomésticos al borde de la desaparición: ¿Qué sucedió?

Una histórica marca de electrodomésticos al borde de la desaparición

En las últimas horas, la situación de la histórica cadena de electrodomésticos Garbarino se ha vuelto aún más crítica. En una audiencia judicial, la empresa reconoció que no consiguió interesados en hacerse cargo de la compañía y que la única firma que se había inscripto en el proceso, no presentó finalmente ninguna oferta concreta. Actualmente, la firma mantiene abiertos apenas tres locales con actividad casi inexistente y una plantilla reducida a 18 trabajadores. En su momento de mayor expansión, llegó a emplear a más de 5.000 personas.

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El panorama para la cadena luce prácticamente irreversible. Durante la audiencia informativa, la firma admitió ante el tribunal que fracasaron los intentos por atraer inversores que sostuvieran el proceso de salvataje, mientras que el único interesado registrado no formalizó propuesta alguna.

Garbarino: futuro en incógnita

La causa se tramita en el Juzgado Nacional en lo Comercial N°7, bajo la órbita del juez Fernando D’Alessandro, quien había habilitado un mecanismo especial para que terceros pudieran presentar ofertas y así evitar la quiebra. Sin embargo, esa instancia —considerada el último recurso antes de la liquidación— quedó en los hechos sin postulantes.

Con ese escenario, el futuro de la empresa dejó de depender de negociaciones empresariales y pasó a estar exclusivamente en manos de la Justicia. En términos técnicos, el proceso de rescate perdió viabilidad concreta.

El último informe de la sindicatura expone la crítica situación operativa. En el último mes, la compañía facturó apenas $1,7 millones, no repuso mercadería y mantuvo inactivo su canal de ventas online. El inventario disponible se limita a unas 1.600 unidades, en su mayoría productos obsoletos o de baja rotación, lo que reduce significativamente su valor de mercado.

La actividad comercial también evidencia el deterioro. Permanecen abiertos solo tres puntos de venta —ubicados en Belgrano, la calle Uruguay y un outlet en Almagro—, y uno de ellos opera de manera intermitente debido a atrasos salariales. La nómina actual de 18 empleados contrasta fuertemente con los más de 5.000 trabajadores que supo tener la compañía en su etapa de expansión a nivel nacional.

Sin ofertas sobre la mesa tras la audiencia, el expediente quedó a la espera de una definición judicial. Desde el punto de vista técnico, la empresa prácticamente dejó de funcionar como negocio y subsiste únicamente dentro del marco formal del concurso. A la espera de la resolución del juzgado, entre acreedores y analistas predomina la percepción de que las posibilidades de evitar la quiebra son cada vez más limitadas.

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