Nuevas Pruebas Complican la Situación del Acusado en el Caso

Nuevas Pruebas Complican al Acusado

La jueza de Garantías de Paraná, Marina Barbagelata, resolvió en las últimas horas dictar la prisión preventiva para Lautaro Molaro Leonard, de 21 años. El joven fue imputado como coautor –junto a Juan Pablo Sotelo– del crimen de Luciano Emanuel Emeri, cuyo cuerpo fue hallado carbonizado y con dos disparos de arma de fuego calibre 9 milímetros, dentro de un Ford Fiesta blanco destruido por el fuego. Su perro también fue ejecutado a varios metros del rodado arrasado por las llamas, aparentemente con la misma arma. El hecho habría ocurrido en zona rural del Departamento Paraná, ejido de Cerrito, en inmediaciones de Curtiembre.

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El querellante por la familia de la víctima, Flavio Steven, adhirió a la medida solicitada por Fiscalía. La defensa del joven, a cargo de la defensora pública Antonella Manfredi, no se opuso a la medida, argumentando que por cuestiones personales de la familia de su asistido no pudo presentar una propuesta para discutir una alternativa menos gravosa que el alojamiento en la unidad penal.

Evidencia de cargo

El fiscal Laureano Dato detalló la evidencia recabada por la División Homicidios y la Policía Científica. Se pudo reconstruir, mediante cámaras de seguridad de Cerrito conectadas a la Policía, el trayecto de los rodados en los que se trasladaban la víctima y los imputados, quienes concurrieron en una Toyota Hilux.

Un dato destacado de la audiencia fue la declaración de un testigo –cuya identidad se preservó–, quien manifestó que ambos sospechosos se dirigieron a su casa aquella madrugada, donde le habrían contado que mataron “al Ruso” y le pidieron permiso para bañarse, permiso que les negó. El testigo también reconoció un frasco que habría contenido marihuana –motivo del contacto previo por WhatsApp para concertar una transacción– y una billetera que identificó como perteneciente a Emeri, además de ver que tenían la ropa con sangre.

El fiscal también aportó que en allanamientos se halló, en un baldío lindero a la casa de los imputados, una bolsa negra con un arma calibre 9 milímetros. La policía observó que estaba cargada pero con el cargador incompleto, y las balas tendrían relación con las vainas halladas en el auto incendiado y cerca del lugar donde fue ultimada la mascota. Además, se encontró una huella dactilar de Molaro en la parte trasera derecha de la camioneta.

Con esta evidencia y tras considerar actos de entorpecimiento de la investigación –como quemar el auto con la víctima para borrar evidencia y ocultar el arma–, sumado al peligro de fuga, se solicitó la medida de coerción en la cárcel.

Pericia consentida

Fiscalía solicitó además el ingreso al celular secuestrado en el allanamiento a la casa de Molaro, entendiendo que se podría obtener evidencia de interés. La medida quedó abstracta porque el imputado y su defensora se allanaron al pedido, considerando también que se podrían obtener elementos de descargo importantes.

Evidencia relativizada

La defensa, si bien no manifestó objeción a la evidencia enumerada, relativizó algunos hallazgos. Sostuvo que la huella en la camioneta era posible porque ambos imputados estuvieron juntos esa tarde, y que el arma no se halló en la casa de Molaro Leonard sino en un baldío contiguo. La defensora solicitó que se le provean las cámaras de seguridad secuestradas de la casa de su asistido para determinar horarios de salida y regreso, añadiendo que aquella madrugada Molaro salió a las 5 para ir a trabajar.

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