Moodys expone la fragilidad financiera del Gobierno
Moody’s advierte: Argentina necesita dólares genuinos, no más deuda, para fortalecer sus reservas
En las últimas horas, la calificadora de riesgo Moody’s mantuvo sin cambios la nota soberana de la Argentina y confirmó una perspectiva estable, lo que aleja por ahora la posibilidad de un acceso inmediato a los mercados voluntarios de deuda. En su revisión, la firma internacional incluyó una clara advertencia sobre la necesidad del gobierno de Javier Milei de acumular reservas, pero con una salvedad crucial: debe ser con ingreso genuino de dólares y no por mayor endeudamiento.
El mensaje apunta directamente contra la estrategia de la dupla que integran el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, de contabilizar deuda como reservas y renovar vencimientos mediante la captura de nuevos empréstitos. Lejos de un cambio estructural, la recomposición de reservas se apoya en mecanismos financieros transitorios que incrementan el pasivo y postergan el problema de fondo.
La condición clave para una mejora
Moody’s explicitó que la condición central para una eventual mejora crediticia es que el país avance en mayor liberalización económica, reformas estructurales y, fundamentalmente, que le dé sustentabilidad a la deuda con una acumulación de reservas sin deuda. La calificadora remarcó que, pese al ajuste macroeconómico y al respaldo del programa con el Fondo Monetario Internacional, el limitado ajuste estructural de las finanzas externas ha inhibido la capacidad del Banco Central para acumular reservas internacionales y garantizar la sostenibilidad de la balanza de pagos a mediano plazo.
El diagnóstico coincide con la información oficial, que da cuenta de que las reservas internacionales netas continúan en terreno negativo y la mejora del stock bruto responde, en gran medida, a operaciones de deuda.
Deuda por más deuda: el mecanismo criticado
Durante el último período, el Banco Central recurrió a distintas herramientas para fortalecer el nivel de reservas brutas. Entre ellas se destacan los préstamos vía REPO con bancos internacionales, la emisión de deuda en dólares bajo legislación local y la utilización de encajes de depósitos en moneda extranjera. Estas operaciones incrementan el stock contable, pero no modifican la disponibilidad efectiva de divisas ni el resultado estructural del sector externo.
De acuerdo con los datos, el sector comercial no logró generar un superávit suficiente para explicar la recomposición de reservas. Aun con un contexto de recesión que redujo las importaciones, el ingreso neto de dólares por comercio exterior fue acotado, afectado por el atraso cambiario, menores volúmenes exportados, precios internacionales más bajos y una estructura productiva con alta dependencia de insumos importados. En ese escenario, la acumulación de reservas no provino del comercio, sino del pasivo.
Un ejemplo es la reciente emisión de bonos en dólares por 1.000 millones bajo ley local, mencionada por Moody’s como “un primer paso hacia la recuperación del acceso a los mercados externos”. Desde el punto de vista del financiamiento, la operación permitió sumar divisas al Tesoro y, de forma indirecta, reforzar las reservas. Desde el punto de vista del balance externo, implicó un aumento del stock de deuda sin impacto inmediato en la capacidad de generación de dólares.
Algo similar ocurre con los acuerdos REPO, que permiten contabilizar ingresos de divisas a cambio de títulos públicos como respaldo. Estas operaciones mejoran el nivel de reservas brutas, pero no incrementan las reservas netas ni fortalecen la posición externa del país. Se trata de pasivos de corto plazo que deberán ser cancelados, lo que introduce un compromiso adicional sobre un esquema ya condicionado por los vencimientos con organismos internacionales y acreedores privados.
El informe también subraya que, pese a un repunte del PIB en un trimestre reciente, persisten vulnerabilidades, ya que la acumulación de reservas sigue siendo un desafío y las reservas internacionales netas se mantienen negativas. Mientras el ingreso de dólares dependa de deuda, repos o instrumentos financieros transitorios, la posición externa seguirá siendo frágil. La calificación se mantiene y la perspectiva no cambia. El requisito, según Moody’s, sigue siendo claro: acumular reservas, pero sin mayor endeudamiento.
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