La bicicleta financiera regresa: cómo la inflación presiona las tasas en pesos

La bicicleta financiera regresa: inflación presiona tasas en pesos

Vuelve la fiesta de las tasas en pesos: un clásico para frenar la inflación con dólar barato y tasa alta

En las últimas horas, el debate entre los economistas se centró en el regreso de una estrategia clásica: tasas altas en pesos combinadas con un dólar atrasado. Este escenario, que algunos asocian al *carry trade*, tomó fuerza y podría acentuarse tras conocerse el último dato inflacionario.

El proceso de baja de tasas que comenzó después de las elecciones de octubre no avanzó más allá de fines del año pasado. En las últimas semanas, esa tendencia no solo se frenó, sino que en algunos casos se revirtió. Un ejemplo claro fue la última licitación de deuda, donde la Secretaría de Finanzas debió convalidar tasas de hasta el 49% anual para lograr renovar el 98% de los vencimientos. Esto marca un contraste con la licitación de mediados de diciembre, cuando el Gobierno había logrado bajar los topes a un 33% anual.

Una dinámica similar se observó en los plazos fijos tradicionales. Las tasas que habían bajado persistentemente hasta fin de año dejaron de hacerlo, estancándose o incluso subiendo entre dos y tres puntos porcentuales.

Esta posibilidad de obtener rendimientos en pesos se vio potenciada por la baja del dólar de las últimas dos semanas, que llevó al tipo de cambio mayorista a ubicarse en el mismo nivel que hace un mes. Analistas señalan que esto es parte de una estrategia buscada por el propio Banco Central, que anunció compras en bloque para evitar que la acumulación de reservas presione al alza la divisa.

La consultora Outlier lo resumió así: “La licitación dejó en claro que al Gobierno no le va a temblar el pulso para subir la tasa de ser necesario para defender tanto el tipo de cambio como sus depósitos en pesos”.

La presión del último dato de inflación

En este contexto, los analistas señalan que el último índice de precios seguirá ejerciendo presión sobre las tasas en pesos, luego de que se conociera que la suba de diciembre fue del 2,8%, entre tres y cinco décimas más de lo que esperaba el mercado.

Para Outlier, “el dato de inflación publicado pone un poco de presión al gobierno para tratar de mostrar resultados en la cifra mensual hacia adelante”. Y agregaron: “Dadas las condiciones de los últimos días, creemos que se puede haber abierto una ventana de *carry* para los inversores moderados a agresivos”.

Por su parte, el analista Christian Buteler señaló que, técnicamente, no debe hablarse de *carry trade* estricto si no hay un tipo de cambio fijo, debido a la incertidumbre sobre la evolución de la divisa. No obstante, Buteler agregó que “si bien la suba de la tasa comenzó antes del dato de la inflación, el dato la terminó corroborando. Es lógico que en una economía donde la inflación acelera, vos tengás que también subir un poco la tasa”. El espíritu de mantener una tasa real positiva frente a un dólar atrasado llegó para acentuarse.

Otros expertos, como Eric Paniagua de la consultora EPyCA, consideran que la suba de tasas responde más a una falta de liquidez transitoria de los agentes bancarios que a una intención directa del gobierno.

Sin embargo, desde el propio sector bancario admiten que el factor inflacionario será clave en los próximos movimientos. Señalan que, si bien la licitación de deuda o la aceleración de la banda cambiaria no alteraron mayormente los planes, la aceleración del IPC sí tendrá como efecto alguna mayor suba en las tasas, las cuales se suelen establecer unos puntos por encima de la expectativa de inflación anual. Desde los bancos anticipan que se mantendrán las tasas reales positivas, aunque aclaran que la mayor parte del ajuste ya ocurrió y lo que resta por subir sería relativamente menor.

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