Fernando Samalea: Fotografía por Antonio Becerra | Retrato del Músico
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Fernando Samalea presenta su nuevo libro autobiográfico

Mirá lo que acaba de llegar a la redacción: Fernando Samalea, el baterista viajero, el tipo que le puso el ritmo a medio rock argentino, largó su cuarto libro autobiográfico. Se llama ‘Viviendo el futuro’ y es un viaje total por su vida, esas anécdotas de backstage que todos queremos escuchar y una reflexión re copada sobre el tiempo, las nuevas camadas y qué carajo le espera al rock.

En más de quinientas páginas, Samalea sigue con esa saga que arrancó hace una década con ‘¿Qué es un Long Play?’. En una charla con el periodista Pablo Díaz Marenghi, el músico tiró la posta: escribir para él nunca fue algo aparte, sino la consecuencia natural de haber compartido escenario, gira y estudio con una banda de artistas icónicos. “Tenía esa fantasía de dejar ese testimonio por una cuestión obvia del privilegio de poder vivir con tantos artistas icónicos”, contó. Lo mueve “la gratitud, el amor mismo por la música” y también “ese estado ilusorio de darle cierta mitología a la vida, a pesar de que todo es verdad”.

Para Samalea, escribir es una forma de agarrar los recuerdos antes de que se le escapen como arena entre los dedos. “Es una cosa ilusoria como de perpetuar la vida”, explicó, y ahora tiene claro el motor: “Ahora tengo que vivir para seguir escribiendo”.

Lo loco es el nivel de detalle con el que reconstruye diálogos y situaciones. El tipo dice que la memoria se le prende cuando vuelve a los lugares o escucha los discos de esa época. Gran parte de su primer libro lo escribió ‘in situ’, en los mismos estudios y escenarios donde pasó todo. “Eso estimula la mente. Es una cuestión de neurociencia”, afirmó, y metió hasta física cuántica en la charla.

En ‘Viviendo el futuro’ también le da lugar a figuras que no siempre están en el centro de la escena. “Me gusta enaltecer las sonrisas y los chistes de los que lamentablemente ya no están”, señaló. Y aclara que su mundo es más amplio que el rock: el cine, los beatniks, Sam Shepard o Victoria Ocampo también forman parte de su mapa cultural.

Acá viene un tema jugoso: Samalea se define como “futurista por naturaleza” y se pone a pensar en cómo la tecnología y las nuevas generaciones están cambiando todo. Hasta se plantea si no estamos en “el último momento de los talentos naturales” antes de que venga “un humano hiper capacitado con la asistencia directa de una computadora”.

Y no es solo teoría, el tipo practica lo que predica. Sigue tocando con pibes y pibas jóvenes, y bromea con que ya es la quinta vez que ve pasar a los veinteañeros. “Me gusta. Soy futurista por naturaleza. Me gusta que los jóvenes dicten las normas”, afirma, recordando que su generación también quiso romper las reglas en su momento.

Obvio, no podía faltar Charly. Para Samalea, ese vínculo marcó un antes y un después. “Siempre será el estigma de mi vida”, confesó. “Nada fue igual desde que me dio esa chance”. Y sabe que, para el imaginario colectivo, esa es su marca: “Para el inconsciente popular informado soy el baterista de Charly”.

Hoy sigue en movimiento, con bandas históricas que vuelven, homenajes, giras y proyectos nuevos. Destaca especialmente tocar con Michelle Bliman, su pareja, a quien le dedica un capítulo del libro. “Por sobre todo es el aprendizaje musical”, dice, y celebra esa unión de mundos como un juego magnífico.

El viaje, para Samalea, es una constante. La música literalmente le permitió conocer el mundo. Y de cara a lo que viene, no tiene un plan rígido. Sabe que va a seguir escribiendo, pero está abierto a lo que surja. “En un segundo podés conocer a alguien que te abra una posibilidad musical nueva”, dice. Y esa es su filosofía: estar abierto para que pasen cosas y expandir al máximo lo que uno vino a hacer.

Regional 97.3, con información de Rock.com.ar.

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