Despidos masivos en Fate: impacto de las importaciones y el modelo económico

Despidos masivos en Fate por importaciones y modelo económico

La mañana se estremeció con la noticia de que la empresa argentina fabricante de neumáticos Fate anunció su cierre definitivo de manera inmediata y el despido de 920 trabajadores en su planta de Virreyes, provincia de Buenos Aires. En medio de la discusión por la reforma laboral, la ola importadora de la cual se nutre el plan de desindustrialización del presidente Javier Milei volvió a cobrarse víctimas. Si bien esta situación explica que la empresa producía en mínimos históricos, el boom energético también está detrás de la brutal decisión de su dueño, Javier Madanes Quintanilla.

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El comunicado de la compañía al que accedió El Destape informó que “Fate S.A.I.C.I. comunica que, a partir del día de la fecha, cesa la actividad en su planta industrial de Virreyes, partido de San Fernando, provincia de Buenos Aires”. La planta que dejará de estar operativa es la mayor del país y tenía una capacidad productiva que superaba los cinco millones de neumáticos por año.

Desde Casa Rosada se hicieron eco del conflicto, pero relativizaron que se trate de un colapso repentino. “No es nueva la crisis de Fate”, señalaron a El Destape. También apuntaron a la conflictividad gremial, a un marco de “leyes laborales arcaicas” y a las restricciones cambiarias de los últimos años como factores que agravaron la situación. Lejos de asumir algún tipo de responsabilidad, subrayaron que los trabajadores llevaban más de un año sin aumentos salariales y atribuyeron el desenlace a un proceso de pérdida de competitividad acumulado. Incluso responsabilizaron a “una parte de la política y de los sindicatos con ideologías extremas” por haber empujado a la empresa a una “situación terminal”.

Las razones detrás del cierre de Fate

El cierre se da en un contexto de crisis para la industria afectada por la apertura comercial que generó un mayor impacto de las importaciones. Según datos del Indec, la utilización de la capacidad instalada para el sector de productos de caucho y plástico era de 56,8% a fines del año pasado. En las últimas mediciones, el nivel se derrumbó al 33,4%. Es el segundo rubro industrial al que peor le va en la comparación con otros sectores.

La empresa, propiedad de la familia Madanes Quintanilla, remarcó que no se trata de un concurso preventivo de acreedores ni se contempla una reestructuración o un plan de salvataje, sino que es un cierre total con liquidación de activos y pago de indemnizaciones conforme a la ley vigente. El cierre no fue un evento aislado, sino el resultado de una erosión sistemática que la empresa venía reflejando desde hace meses, pero de la que también se jactó para ser un “laboratorio” para la reforma laboral, según afirmaban los trabajadores.

De acuerdo a las voces de los operarios, Fate no otorgaba subas desde hace 13 meses y no tenía intenciones de negociar. Por este motivo, los operarios realizaron distintas medidas de fuerza. Sebastián Tesoro, empleado de Fate, había advertido sobre la problemática en diálogo con AM530: “En el último año vienen intentando dividir las negociaciones. No hay una propuesta unificada como parte de la paritaria. Hay otras compañías que dieron porcentajes a cuenta de futuros aumentos, en caso de FATE, nada”.

Previamente, la firma había despedido a 97 trabajadores y había pedido el Procedimiento Preventivo de Crisis de Empresa a la Secretaría de Trabajo. Este procedimiento habilitaba a la empresa para abrir suspensiones, reducciones de la jornada laboral o despidos por causas económicas o falta o disminución de trabajo.

Desde el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (Sutna) habían puesto la lupa en los saldos positivos de los balances de los últimos años, estimada en 192 millones de dólares. La empresa argumentó que sirvieron para “compensar temporalmente la pérdida de competitividad de los años previos y lograr una mejora en los resultados de la compañía, después de cinco años consecutivos de fuertes pérdidas iniciadas en 2016”. Ya en respuesta a un reclamo llevado a cabo a principios de este año, desde el Sutna señalaron que Fate restringió el ingreso de representantes sindicales y suspendió a seis trabajadores. El caldo de cultivo estaba llegando a su instancia final.

Entre importaciones y boom energético

En los últimos meses, el mercado local se vio saturado por un récord de 860.000 cubiertas importadas en un solo mes. La imposibilidad de competir con los precios de origen chino obligó a Fate a rebajar sus productos un 15%, limando sus márgenes de ganancia. Según explicaron fuentes de la compañía a El Destape, el negocio “dejó de serlo hace mucho tiempo” y se sostuvo en los últimos años gracias a aportes de capital de los accionistas. Graficaron que el avance de los importados ya representa el 75% del mercado, con fuerte presencia de neumáticos chinos que habría terminado de erosionar la competitividad de la producción local.

En esa línea, el comunicado de la compañía remarcó: “Fuimos la primera empresa en abastecer neumáticos radiales a la plataforma automotriz local y el único productor nacional de neumáticos radiales para transporte, consolidando además una fuerte presencia exportadora en mercados como Europa, Estados Unidos y América Latina”. Al explicar los motivos de la decisión, la firma expresó que “los cambios en las condiciones de mercado nos obligan a encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente, sin dejar de valorar la vocación industrial que nos ha definido siempre durante todo este tiempo”.

El sindicato resume el cambio de enfoque en la decisión de Madanes Quintanilla de impulsar sus inversiones en Aluar, particularmente en su rol como participante en el negocio de la energía eólica e hidroeléctrica. A fines del año pasado, se quedó con las manos vacías en el proceso licitatorio de las represas del sur que sirvió en bandeja el Gobierno, pero desde el Sutna afirman que sus intenciones de fortalecer la rama energética son inquebrantables.

La empresa, por su parte, justificó el cierre definitivo de su planta de Virreyes en un escenario de deterioro prolongado. En ese marco, la producción había caído a su mínima expresión y señalaron: “Se producían 150.000 neumáticos mensuales, apenas el 30% de la capacidad instalada”. El cierre es definitivo y los accionistas deberán definir ahora el destino del predio industrial en San Fernando.

Sucede que los “cambios de enfoque” del holding ante las condiciones impuestas por el Gobierno destruyeron a la única empresa de capitales 100% argentinos en este rubro. En las últimas horas, el ministro de Economía, Luis Caputo, había lanzado un dardo a los grandes empresarios: “Les bajamos las cargas patronales un 85 por ciento para los nuevos empleos y no se habla del tema. Ninguna cámara festeja, nada. No salgo de mi asombro!”. La respuesta, en medio del fervor del debate por la reforma laboral, no se hizo esperar.

El centro CEPA informó, en base a datos oficiales, que la comparación entre los últimos dos años arroja una disminución de empresas de 512.357 a 490.419. Es una contracción de 21.938 empresas o 30 empresas que cierran por día. Este nuevo anuncio de Fate contribuye a sostener ese triste promedio.

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