El dólar está vivo y el Banco Central salió a frenarlo
El Gobierno nacional jugó fuerte en las últimas horas para lograr que el precio del dólar cerrara por debajo de los 1.400 pesos por unidad, en lo que considera una señal al mercado para que empiece a retrotraer los últimos aumentos de precios que impactan en la inflación. La estrategia también apunta a que ahorristas y agentes económicos con actividades no declaradas aprovechen la ley de inocencia fiscal y comiencen a ingresar divisas al sistema.
El dólar había mostrado una tendencia a la baja al inicio del mes, lo que permitió al Banco Central realizar compras y acumular reservas. Sin embargo, esa sobreoferta vinculada al endeudamiento del sector empresario pareció agotarse en la última rueda, donde la divisa tocó un piso de 1.293 pesos para luego iniciar una escalada y cerrar en 1.399,50 pesos.
El Banco Central, que había logrado compras importantes al inicio de la sesión, terminó con una agresiva posición vendedora con un único fin: que la divisa terminara por debajo de la barrera psicológica de los 1.400 pesos. Como resultado, apenas logró acumular reservas por 42 millones de dólares, el monto diario más bajo del mes.
Una estrategia con alto costo social y recesivo
Toda esta estrategia financiera del Gobierno se lleva adelante apoyada por altas tasas de interés en pesos que garantizan la rentabilidad de la bicicleta financiera. El objetivo declarado es revertir la aceleración del proceso inflacionario, que tuvo su pico en enero y podría ser superado en febrero si se mantiene la tendencia de aumentos.
Esta maniobra está sostenida por la forzada caída de ingresos del conjunto de la sociedad. El índice de variación salarial de enero marcó el cuarto mes consecutivo de pérdida de poder adquisitivo, acumulando un atraso de 3,4 puntos. Las jubilaciones y planes sociales, que ajustan trimestralmente, recién en abril recuperarían lo perdido desde principio de año.
La combinación de ingresos a la baja con alta tasa de interés en pesos está profundizando el proceso recesivo de la economía. Esto se refleja en la caída de ingresos tributarios en los últimos seis meses, con un pico en enero, cuando se recaudaron 7,6% menos de impuestos nacionales y 6,4% menos de impuestos coparticipables, trasladando así el ajuste a las provincias, entre ellas Entre Ríos.
La frágil situación fiscal y la mirada del FMI
El Gobierno se encuentra con la cuenta en dólares con un saldo de apenas 430 millones y con poco más de 3 billones de pesos en la cuenta local, con los que debe enfrentar vencimientos importantes tanto en dólares como en pesos durante lo que resta del mes y en marzo.
Esa falta de solvencia fiscal es la que está en juego tanto en los análisis del mercado como en la auditoría que acaba de terminar la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI). Los técnicos del organismo, además de reunirse con autoridades, mantuvieron encuentros con empresarios y economistas.
El Gobierno busca que el Congreso apruebe la ley de flexibilización laboral antes de que el staff del FMI termine su evaluación, para poder demostrar el cumplimiento de una meta sensible, frente a incumplimientos en acumulación de reservas, superávit fiscal y la decisión de no actualizar el índice que mide la inflación.
En las reuniones, los técnicos del Fondo escucharon quejas de economistas y empresarios por la política monetaria y cambiaria del Gobierno, que está profundizando la recesión y pone en riesgo la solvencia fiscal, pero que a la vez permite acumular reservas.
La apuesta al blanqueo y las señales del mercado
El ministro de Economía, Luis Caputo, espera que el “veranito” con el dólar se sostenga en el tiempo, más allá del recalentamiento de la última rueda, con el ingreso de dólares provenientes de actividades económicas desarrolladas fuera de la legalidad, que permite la ley de inocencia fiscal.
La caída del mercado bursátil es una señal de alarma. El equipo económico viene trabajando con las principales Agentes de Liquidación y Compensación (ALyC) que operan en el mercado bursátil para que acepten esos fondos sin mayores consultas sobre el origen, evitando así los controles más estrictos de los bancos.
El índice Merval perdió en la última sesión 0,7% en dólares y 1,3% en pesos, acumulando caídas importantes a lo largo del mes y del año. La pérdida de valor se extendió a los ADR de empresas nacionales que cotizan en Wall Street y a los bonos de deuda pública, reflejado en el incremento del riesgo país, que volvió a colocarse consistentemente por encima de los 500 puntos básicos.
El clima financiero global, por ahora, no acompaña las pretensiones del Gobierno para avanzar en la dolarización de la economía local.







