2026: Dólar a la baja, inflación en alza y recesión persistente
Dólar en baja y tasas altas: la estrategia del Gobierno para frenar la inflación y su impacto en la economía entrerriana
En las últimas horas, el precio del dólar registró una caída del 2.1%, en una estrategia forzada por la administración nacional para volver a colocar a la divisa como principal ancla para frenar un proceso de desinflación que, según las primeras mediciones de consultoras privadas, no estaría dando los resultados esperados. Estas mediciones detectaron una aceleración en la suba del precio de los alimentos y estimaron un índice general de inflación del 2.3% para el mes.
Un informe de C-P Consultores advirtió que la apuesta del Gobierno es a un cambio estructural de la dinámica de la economía, que por su característica es lento e implica una tendencia al estancamiento, con pérdida de puestos de trabajo formales y la creación de empleos de baja productividad e ingresos bajos.
Un combo complejo para la producción y el consumo
La combinación de un peso apreciado, que abarata las importaciones y complica las exportaciones, con la aceleración inflacionaria, en un contexto de caída de ingresos, anticipa una profundización de la recesión económica con especial impacto en los sectores manufactureros y del comercio que atienden el consumo interno. Esta situación se complejiza para los sectores productivos por la nueva disparada de la tasa de interés en el mercado doméstico, impulsada por la falta de liquidez del Tesoro nacional, lo que encarece el crédito, especialmente el giro en descubierto que las empresas utilizan para su operatoria diaria.
La suba de interés también golpea a los consumidores, principalmente por el incremento en la tasa sobre los saldos impagos de los resúmenes de las tarjetas de crédito y de los préstamos personales, tanto en el sistema financiero tradicional como en las billeteras digitales.
¿Por qué baja el dólar?
La depreciación del dólar viene impulsada por la liquidación de divisas proveniente del endeudamiento del sector privado, que alcanzó un nivel récord el año pasado y que en el mes ya supera los 1.000 millones de dólares. Además de la colocación de deuda en el mercado de capitales, el stock de créditos en dólares al sector privado se incrementó en las primeras dos semanas en 592 millones de dólares, alcanzando un récord de 18.305 millones, los cuales también son liquidados en el mercado oficial.
Esa disponibilidad de divisas le permitió al BCRA realizar compras significativas, financiadas con los pesos obtenidos por la venta de bonos indexados por el valor del dólar oficial, lo que actúa como una especie de seguro de cambio. El mercado esperaba que estas compras se realizaran con emisión de pesos, para una mayor monetización de la economía y una baja en la tasa de interés que reactive el crédito y el consumo.
Advertencias sobre el cambio estructural y el estancamiento
El informe de C-P Consultores, titulado “Cambio estructural y estancamiento”, resalta que el cambio estructural, la primarización y el estancamiento emergen como los rasgos más sobresalientes de las consecuencias del modelo económico sobre la demanda agregada, la oferta y el mercado de trabajo. El programa apuesta a que la inversión y las exportaciones reemplacen al consumo como motores del crecimiento, pero este cambio “es lento e implica una tendencia al estancamiento”.
Este cambio se expresa en que los sectores vinculados a los recursos naturales crecen, mientras que los vinculados al mercado interno caen. “Sobreviven aquellos sectores que construyen su competitividad sobre ventajas naturales”, señala el informe, destacando que los sectores primarios representan un porcentaje menor del PBI en comparación con los perdedores, como la industria, la construcción y el comercio.
Este escenario consolida el deterioro del mercado de trabajo: se destruye empleo privado formal y se retroalimenta el empleo informal vía cuentapropismo y trabajo no registrado, generando empleos de baja productividad e ingresos bajos. La consultora considera que la apuesta del gobierno es arriesgada, ya que los sectores primarios representan solo un 14.5% del PBI, mientras que los “grandes perdedores” son muy relevantes (27% del PBI).
C-P Consultores concluye que, en un escenario optimista, el PBI per cápita de 2015 recién se alcanzaría en 2031, planteando la incógnita sobre la disposición del consenso social a esa espera y a los sacrificios que implica la transición.
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